Fragmento de la novela “Los amantes del rodaballo”

En su lugar, una lección atroz. Hubiera preferido el brazo  señalando al cielo, el brazo oscilando como un péndulo al revés: un adiós reacio. Nadie – ni amigos ni familiares, ni psiquiatras ni becarios, todos buenos samaritanos-, acertó en el desenlace. Incluso hoy, al recordar mi salida, los doce escalones de aquella entrada de estilo … Sigue leyendo

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